Una explosión solar podría hacer que se vean auroras boreales en México
Una fulguración solar, también conocida como llamarada solar, fue registrada por los instrumentos científicos el 18 de enero de 2026. El Servicio de Clima Espacial México (SCIESMEX) de la UNAM emitió un boletín especial confirmando que este evento identificado como de clase X1, modificó temporalmente la ionosfera sobre territorio mexicano.
El fenómeno está afectando a México desde el 19 de enero cuando la eyección de masa coronal asociada impactó la Tierra generando una tormenta geomagnética G4 (severa), una de las más intensas en 22 años, que tiene impactos en comunicaciones de radio de alta frecuencia (HF) y posibles perturbaciones en GPS.
Auroras boreales en México: ¿será posible observarlas?
Lo bueno de todo esto, es que la energía y radiación emitida desde la superficie del Sol genera la posibilidad de observar auroras boreales en latitudes medias, pero la visibilidad desde el norte de México aún no puede confirmarse.
Según explican los expertos de la UNAM, la interacción de la eyección de masa coronal con el campo magnético terrestre podría generar este fenómeno visual, aunque las condiciones específicas de observación dependen de múltiples factores atmosféricos y geomagnéticos que continúan siendo monitoreados.

Otros efectos de la llamarada solar en México
Las afectaciones en México incluyen tres categorías principales según el SCIESMEX:
- Comunicaciones y navegación: Degradación de señales de radio HF y GPS, con perturbaciones puntuales en operaciones satelitales
- Radiación espacial: Incremento del flujo de protones solares que aumenta el riesgo para tripulación y pasajeros de vuelos en gran altitud y latitudes elevadas
- Infraestructura eléctrica: Posibles problemas en el control de voltaje en redes eléctricas, motivo por el cual las autoridades fueron notificadas preventivamente
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Características del fenómeno solar
La fulguración alcanzó intensidad X1.95 el 18 de enero a las 18:09 GMT, proveniente de la región solar 4341. Este tipo de llamarada representa la categoría más potente dentro de la clasificación de explosiones solares.
La eyección de masa coronal (EMC) viajó a velocidades de aproximadamente 1,200 km/s desde el Sol hacia la Tierra. Al impactar el campo magnético terrestre el 19 de enero, generó una tormenta geomagnética que alcanzó nivel G4 a las 19:38 UTC.
“El Observatorio de Rayos Cósmicos de la CDMX detecta la caída del flujo de partículas más intensa del Ciclo Solar 25. Este fenómeno, denominado decrecimiento Forbush, alcanzó 16%”, explicaron desde la página de Facebook del Laboratorio Nacional de Clima Espacial.


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